jueves, 11 de septiembre de 2008

El universo de Antonia

Antonia vive en la casa de las tías, ubicada en la ciudad de Cali, en el barrio El Lido. El antejardín deja ver los años de la casa, la puerta no cierra y el garaje chilla cuando abren para entrar el carro de la tia Lucía, quien a chiste dice q ella tiene es “ca” porque está que se desbarata su carrito. La casa es de tres pisos. En el primer piso, a manera de sótano, hay un patio, una piscina vacía y una habitación en la que vive Roberto, un inquilino de hace 2 años y que trabaja como psicólogo para una fundación en contra del maltrato infantil. En el segundo piso, está la cocina y ahí mismo una mesa que hace de comedor, ya que donde sería el espacio del comedor está vacío y es donde Antonia jugaba cuando niña, además es el espacio donde mantienen los perros que viven en la casa; son seis perros y dos gatos, una bóxer, un schnauzer, un dálmata, dos criollitos y un pincher, este último es el de Antonia, todos los animales que viven ahí han sido recogidos de la calle por las tías. En ese mismo piso, hay un estudio, lleno de libros viejos y empolvados, además de cualquier tipo de “basura” que por ahí guardan, es aquí donde la tía Lucía se toma su café mientras redacta documentos que le quedaron pendientes del juzgado hasta altas horas de la noche. La sala mantiene con la puerta cerrada, conservada para visitas u ocasiones muy especiales, que no suelen llegar. También está el cuarto de Jenny, otra inquilina que sólo está en la casa de 11 p.m a 6 a.m. pues su trabajo y estudio así se lo permite.

El tercer piso, es donde realmente viven, aunque la casa es toda de ellas. Están las tres habitaciones, la de Antonia y cada una de sus tías; los cuartos están conectados entre sí por puertas, en el centro de estas queda la sala de televisión, y aquí en el rincón derecho hay un computador por el cual Antonia se ha comunicado desde pequeña con su papá, y en el que disfruta pasar horas conociendo gente.

El cuarto de Antonia es amplio, o así luce, debido a la falta de objetos dentro de éste. En el centro del cuarto está la cama; una cama sencilla y muy bajita, con un tendido de perritos, el cual alterna con el de frutas ácida, que siempre le ha causado mucha gracia. Hacia el lado derecho, está la cama de su pincher, que más bien es una maleta de esas para transportar las mascotas en un viaje, pero que de niña escogió por tener forma de casita pues pensaba que ahí iba a estar seguro su perrito. Al lado izquierdo, tiene un escritorio, donde se sienta hacer sus tareas y se pone a escribir cuando se desvela y sus tías no le dejan usar el computado, aquí mantiene una foto de sus papás con ella cuando estaba recién nacida, una imagen pequeña de la Virgen de Guadalupe, que le dio su abuela paterna, un vasito lleno de lapiceros y colores junto a su diario de princesas, que tenía cuando estaba más pequeña pero en el que de vez en cuando le gusta escribir o simplemente leer y reírse o llorar de lo que ahí está contenido. En la otra esquina del lado izquierdo tiene un tapete con dos cojines y un canasto para echar la ropa sucia. En el techo de su cuarto tiene pegadas estrellas que iluminan en la oscuridad, pero que ya no iluminan casi por el tiempo, además de un móvil de ángeles. En las paredes, hay una repisa donde tiene sus muñecos, hay uno en particular, un perro, que le regaló uno de sus amigos especiales, el cual tiene un cierre porque es doble faz, por el otro lado es un conejo, y Antonia lo utiliza para guardar cosas que sus tías no pueden encontrar. También, hay en las paredes una especie de retrato de ella, un espejo y papeles con mensajes bonitos.

1 comentario:

azulquitapenas dijo...

Es muy buena la descripción del universo de Antonia, retoma ahora la vida actual de Antonia y las determinaciones que va a tomar en su vida.